29 junio 2024

El estrés para el cristiano: una lucha espiritual

En la vorágine de la vida moderna, el estrés se ha convertido en un compañero indeseable pero constante. Para el cristiano, esta experiencia no es solo una batalla física y emocional, sino también una lucha espiritual. El estrés nos aparta de Dios y centra nuestra atención en nuestras propias limitaciones y capacidades. Pero ¿cómo podemos enfrentar este desafío desde una perspectiva de fe? He aquí unas claves que pueden marcar el camino.

1. La providencia divina: un refugio seguro

Primero, es crucial confiar en la providencia divina. Recordar que Dios tiene el control absoluto puede ser una fuente inmensa de paz. Al Señor no se le escapa nada; Él está al tanto de cada detalle de nuestra vida y nos guía incluso en los momentos más oscuros. Al entregar nuestras preocupaciones a Dios, reconocemos que no todo depende de nosotros y que su voluntad prevalecerá.

2. Meditación y prioridades: un espacio para Dios

Tomarse el tiempo para meditar y estar en la presencia de Dios es otra herramienta poderosa contra el estrés. En un mundo que nos impulsa a la acción constante, detenernos a reflexionar y ordenar nuestras prioridades según el corazón y la cabeza nos ayuda a centrarnos en lo que realmente importa. La oración y la meditación nos permiten recalibrar nuestro enfoque y recordar que somos instrumentos de Dios.

3. Orgullo y humildad: una batalla interna

El orgullo es un enemigo silencioso que impide pedir ayuda y fomenta la soberbia. Al reconocer nuestras limitaciones y buscar ayuda cuando la necesitamos, ejercitamos la humildad. Ser humildes nos permite renunciar a lo que no podemos o debemos hacer, ser asertivos y no sobrecargarnos de trabajo. Aceptar nuestros errores y aprender a relajarnos en medio de ellos es una lección crucial.

4. Autoconocimiento: entender nuestras reacciones

Conocernos a nosotros mismos es vital para prever cómo respondemos al estrés. Cada personalidad tiene su propia forma de enfrentar la presión. El inseguro tiende a preocuparse en exceso, lo que puede llevar a un estado constante de ansiedad. Por otro lado, el impulsivo puede reaccionar con agresividad, resultando en conflictos interpersonales que aumentan su estrés. El tímido, ante situaciones estresantes, prefiere aislarse, lo que puede llevar a un sentimiento de soledad y abandono. El perfeccionista, con su alta autoexigencia, nunca se siente satisfecho y se somete a una presión constante.

Además, es importante reconocer que el estrés puede manifestarse físicamente de diversas maneras. Algunas personas pueden experimentar dolores de espalda, mientras que otras pueden tener problemas estomacales o afecciones en la piel. Estas manifestaciones físicas son señales de que nuestro cuerpo está respondiendo al estrés, y entender estas respuestas nos ayuda a abordarlas de manera más efectiva.

5. Humildad, confianza y abandono: las claves del alivio

La humildad nos permite dejar de lado lo que no podemos controlar y ser realistas con nuestras capacidades. La confianza en Dios nos recuerda que somos sus instrumentos y que, si algo es su voluntad, saldrá bien. Finalmente, el abandono en Dios es la confianza llevada al extremo, más allá de la humillación o la muerte. Es aceptar nuestra dignidad como hijos de Dios y trabajar donde Él nos mande, no donde nuestro ego nos lleve.

El estrés de las grandes responsabilidades

Algunos enfrentan un tipo de estrés diferente, conocido como "carga moral" o "estrés moral". Este estrés surge cuando se deben tomar decisiones con graves consecuencias para otros, y es común en profesionales como médicos, educadores y líderes. Este tipo de estrés puede incluir sentimientos intensos de ansiedad, culpa y preocupación, especialmente cuando las decisiones implican dilemas éticos complejos.

Para manejar este tipo de estrés, es esencial mantener la integridad y la honestidad, hacer lo que está en nuestras manos y vivir una vida de oración. Además, prácticas como un buen descanso, una alimentación adecuada, el ejercicio físico, el contacto con la naturaleza y el apoyo social son fundamentales. Compartir nuestras cargas con otros y buscar la confesión puede ofrecer un alivio significativo tanto a nivel espiritual como psicológico.

En resumen, el estrés para el cristiano no es solo una batalla personal, sino una oportunidad para profundizar en su fe y confiar plenamente en Dios. Al adoptar una postura de humildad, confianza y abandono, podemos encontrar la paz en medio de la tormenta y recordar que, en última instancia, todo está en las manos de nuestro Padre celestial.

Estres


18 febrero 2024

El porqué de la abstinencia

Es frecuente la cuestión sobre la obligación de la obligación a la abstinencia los viernes del año, siendo especialmente obligatorios los de Cuaresma. Parecería tener sentido cambiarlo por otro sacrificio que nos viniera mejor porque nos encanta el pescado o porque nos parezca una sacrificio demasiado simple, por lo que es interesante profundizar un poco en este tema y marcar los motivos de dicha tradición.

Uno de los motivos más importantes está vinculado a una pedagógica clave en la Iglesia Católica y es la obediencia. No se trata de hacer el sacrificio que nos parezca más adecuado, sino el que nos pida el Señor. Dios, por la Iglesia, nos pide no comer carne ni derivados de carne, y el fiel, en obediencia amorosa y confiada, lo asume, independientemente de que la parece fácil o difícil, mejor o peor. Esta obediencia es clave y la Virgen María es un ejemplo central en nuestra fe. Así que, si te parece fácil o te gusta el pescado, date por contento y adelante.

Un segundo aspecto interesante a tener en cuenta es que en el caso que parece un sacrificio sencillo, nada prohíbe añadir otros, como rezar más, esforzarse por ir a misa, prescindir de otras cosas, etc.

Otro aspecto muy importante está vinculado al testimonio. No comer carne los viernes implica una cierta reorganización de las comidas, sobre todo si son sociales. Es una buena ocasión para testimoniar que los cristianos no comemos carne los viernes, mostrar nuestra comunión eclesial y vivir ese sentido de pertenencia en la sociedad.

Otra función de la abstinencia de los viernes es su propósito espiritual: nos recuerda que estamos en un tiempo penitencial, nos ayuda a evitar la rutina de la semana y recordar que Dios tiene que intervenir en nuestro día a día y ser el centro real de nuestra vida. En la Cuaresma esta dimensión se acentúa, por lo que no se permite prescindir de la abstinencia y sustituirla con otro sacrificios voluntarios, pues es momento de más profundidad eclesial y penitencial.

Una de las justificaciones que leí al respecto, mencionaba que la elección de que no se comiera precisamente carne y no otra cosa, era arbitraria. Igual que la Iglesia eligió el morado para la celebración, pues eligió la abstinencia. Sin embargo no es del todo cierto.

La carne es para la fiesta y en muchas culturas parece ser central en lo festivo. En el Evangelio, en la parábola del hijo pródigo, la fiesta se hace matando a un ternero, pero si nos vamos a la tradición budista, tampoco comen carne los días 1 y 15 de cada mes, por lo que algo hay en la carne que la hace especialmente de fiesta. Lo mismo ocurre en la cultura coreana, donde comer carne es signo de opulencia, fiesta y celebración. Así que prescindir de la carne subraya la importancia de la actitud penitencial y preparatoria de la cuaresma, actitud que también está presente en el tiempo ordinario, no olvidemos.

Finalmente, hay un último aspecto clave en la abstinencia de la carne, pues ayunar de carne nos ayuda a contemplar con respeto la carne de Cristo que se entregó en la cruz por nosotros y profundizar esa mirada espiritual que todo cristiano tiene que tener del cuerpo de Cristo escarnecido por amor en una humillante muerte de cruz.

Así que, la abstinencia, no es una tradición absurda, inútil o superficial. Es, como todo lo que propone la Iglesia, una oportunidad de crecimiento santificante y de profundizar en nuestra relación con Dios para que sea más cercana y santa.

Que la Virgen nos acompañe y ayude a tener la confianza en la Iglesia, para que seamos obedientes como ella y podamos disfrutar de vivir con sencillez amorosa los mandatos, independientemente de nuestra opiniones.



28 agosto 2023

Más allá de las palabras

En medio de esta agitada vida moderna, quiero reflexionar sobre la importancia de nuestras palabras, su autenticidad y la manera en que nos comunicamos, especialmente cuando se trata de nuestra relación con lo divino, pues siento que estas reflexiones son cruciales para nutrir nuestra conexión con Dios de forma genuina.

¿Alguna vez te has detenido a pensar por qué decimos lo que decimos? ¿Tiene relevancia el lenguaje que empleamos al comunicar pensamientos profundos? ¿Y qué pasa con la velocidad y el tono que utilizamos? ¡Pues sí, todo esto tiene un gran impacto!

Es evidente que existe una manera superior de comunicar la importancia de nuestros mensajes y hacer claro que la persona a la que nos dirigimos es significativa para nosotros. El modo en que nos expresamos refleja nuestro compromiso y amor hacia esa persona. Así ocurre en nuestra comunicación con lo divino, en la oración.

Para reflexionar juntos: ¿Recuerdas el propósito detrás de bendecir la mesa? ¿A quién te diriges y por qué lo haces? Esas frases cotidianas que a menudo recitamos de manera automática, como pasa también con la oración del Ángelus o la señal de la Cruz al entrar en misa, … ¿Qué valor real tienen para nosotros? A veces, estas palabras se vuelven rutina y las decimos sin siquiera pensar, yendo demasiado rápido como para considerar su significado.

Aquí surge mi pregunta: ¿Tiene sentido esta forma de oración? Si la oración es un puente comunicativo con una entidad divina, con Dios, la Virgen o los santos, una manera de expresar nuestro amor, preocupación y solicitudes, ¿tiene sentido que nos comuniquemos de manera vacía, mecánica y superficial?

Creo que tenemos que redescubrir las jaculatorias, esos diálogos naturales con lo divino a lo largo del día. Es esencial otorgar significado a esas frases comunes o a las oraciones habituales en contextos repetidos, como las oraciones de la misa. Debemos sumergirnos en ellas y comprender su intención. Nuestra actitud, incluso la posición de nuestro cuerpo, debe reflejar la seriedad de nuestro corazón cuando nos dirigimos a Dios.

No se trata solo de decir palabras, sino de establecer una conexión genuina. Dios no busca perfección, pero anhela amor y autenticidad. 

Él hace su parte; nosotros debemos poner amor y compromiso. Así que, a partir de ahora, te invito a tomarte tu tiempo en la oración. Reza el Ángelus con calma, saborea cada palabra del Ave María, y mantén una atención plena en la misa. Si la distracción llega (niños, ruido o pensamientos vagantes), vuelve a enfocarte. Dios entiende y suple.

¿Quieres una sugerencia para un examen espiritual? Pídele a alguien que te pregunte sobre los detalles de la misa. Así, estarás atento y comprometido. Graba y escucha tu rosario, y si es breve, examina la profundidad de tus palabras y reflexiones. O cronométralo, que si dura menos de 15 minutos hay que hacer cambios...

Por último, observa tus pensamientos mientras te acercas a la Eucaristía. ¿Es tu cuerpo en movimiento o tu alma en ansia? Prepárate con conciencia y desde tu poquedad ante el Cuerpo de Cristo. Es el amor el que debe guiar este encuentro.

Encomiendo tus pasos hacia una comunicación más auténtica y profunda con un Dios que es Padre. Que Dios te bendiga. 🙏🌟❤️





13 junio 2023

Amor por la Eucaristía

Al grano...

El sacerdote en la misa empieza besando el altar porque representa a Cristo y en ese lugar vendrá en la consagración. Se da golpes en el pecho, donde el corazón, para despertarse del pecado (y nosotros también), grita tres veces “Señor ten piedad” como el ciego de Bartimeo, y nosotros con él. Luego, se lava las manos pidiendo a Dios que lave sus culpas y purifique su pecado.

En el Santo acuden todos los santos del cielo y las cortes celestiales a ponerse al pie del altar donde Dios se hace un simple pan sin sal, ni levadura, insípido y vulnerable. Gritamos “Hosanna en el Cielo” junto a toda la creación.

En la consagración el sacerdote se arrodilla ante el misterio eucarístico, se toca la campanilla para que todos presten atención a ese gran momento y, todo el pueblo que pueda, debe de ponerse de rodillas mirando fijamente el cielo en la tierra elevado en las manos del sacerdote.

En la comunión se nos recuerda que es “el cuerpo de Cristo” y decimos “Amen”, es decir, “así sea”, pues somos conscientes de que este pan no es un símbolo, sino el mismo cuerpo de Dios creador y redentor que nos abre las puertas al cielo con una alianza siempre nueva y renovada, que nunca ha sido anulada a pesar de nuestro rechazo y nuestra indignidad.

Ese pan lo recibimos de las manos del sacerdote, no lo cogemos. Es importante este detalle porque refleja nuestra gratitud y respeto ante un bien tan grande e inmerecido como misterioso. Pretender "cogerlo" es querer, en realidad, o bien simplificar y rebajar su valor o bien pretender estar a su altura. Vamos, psicológicamente no queda muy lejos de la actitud que estaba detrás de sospecha de Adán y Eva.  Así que "recibir" el cuerpo de Cristo es un acto de aceptación de amor que reconoce nuestro lugar indigno, "cogerlo", por otro lado, expresa un pretendido derecho a recibir el amor de Dios porque así lo queremos.

Al igual que al sordomudo Jesús le sanó tocándole la lengua, Cristo nos sana tocando la nuestra. Jamás el sordomudo le habría forzado la mano a Jesús para que le tocara la lengua. Esa gracia es para ser recibida, no exigida.

La eucaristía es “carne de perdón” y, como el perdón, no se puede forzar, sino que se nos tiene que entregar voluntariamente. Si alguien no te perdona, no se le puede obligar a ello sin desvirtuar ese amor necesitado.

Invito a leer despacio la secuencia del Cuerpo y Sangre de Cristo leída este domingo 11 de junio de 2023*. Su segunda parte es impactante, una auténtica catequesis, pero sólo recuerdo que dice que la eucaristía "es muerte para los malos, y vida para los buenos;  mira cómo un mismo alimento produce efectos tan diversos." Jesús eucaristía se queda bien callado, pero no por eso es algo beneficioso, todo dependerá de la pureza de nuestras intenciones, nuestro estado de pecado, nuestra actitud al comulgar, etc. No es para tomárselo a la la ligera.

Volviendo a la adoración que le damos y la preparación de la misa que muchos olvidan en la comunión...

En cuatro ocasiones se eleva la patena y el cáliz: en el ofertorio, en la consagración, al final de la plegaría eucarística en el “Por Cristo, con Él y en Él” (doxología) donde confirmamos nuestra promesa al Señor de ser suyos con un Amen de los más importantes de la toda la santa misa (por eso es el Amen que, por su solemnidad, más se canta). Finalmente, en la proclamación “Éste es el cordero de Diosse vuelve a levantar, preparándonos ya para recibirle mirándole elevado y en adoración.

En la misa estamos continuamente preparando nuestro interior para recibir al Dios que sana nuestro corazón pecador viniendo Él a nosotros. Pero es triste y contradictorio que en la comunión luego todo desaparezca para muchas personas y lo muchos lo cojan como si de una cosa más se tratara.

Y si unos pocos pueden llegar a mirar concienzudamente que no queden partículas en las manos, llevan las manos limpias, en posición de trono bien elevado y comulgan con la máxima piadosidad exigida por el magisterio en esa segunda posibilidad que ahora comentaré, la grandísima mayoría no cuida en absoluto ese momento. 

Con todo lo recogido aquí y que trata de reconocerle a Dios su lugar divino, deberíamos entender por qué ningún santo ha recibido la comunión en la mano ni de pie, por eso deberíamos entender por qué ha sido así unos 2000 años, porqué, siempre que un vidente ha recibido la Eucaristía por un ángel (como en Fátima), lo han hecho de rodillas y en la boca. Por eso es el primero y auténtico modo para recibir la comunión y el segundo, sería bueno saber que no solo fue desaconsejado permanentemente por los Papas, sino que fue tolerado por medio de un indulto que se otorgó a quienes desobedecieron de modo frontal a la autoridad papal, para que muchos no se vieran en pecado de desobediencia. Tanto Juan Pablo II, como Benedicto XVI lucharon por volver a la comunión en la boca y de rodillas, pero ya muchos lo ven como un derecho, y si ahora se cuestiona el sacerdocio del varón, y el matrimonio, ...como para lidiar con la comunión en la mano.

Aquí la cuestión es muy sencilla, en realidad. Nos ponemos de rodillas cuando aceptamos que lo que tenemos delante es algo que merece la pena por encima de todo lo demás. Si fuéramos conscientes de la divinidad de la Eucaristía, iríamos andando de rodillas hacia la comunión. Y, si no lo entendemos, es que tenemos un corazón repleto de "sentimientos de derechos de igualdad", olvidando que, como criaturas, estamos más cerca de la nada que de Dios y que es por él por quien podemos limpiarnos y estar en su eterna presencia. La arrogancia que hoy nos invade como un cáncer silencioso, nos hace pensar que podemos estar cara a cara con Dios y exigir una eucaristía como si de un derecho se tratara o como si fuera una cosa más que hacemos ante Dios. Hemos perdido el amor y la devoción por lo más sagrado que nutría el temor de Dios. 

Creo que la solución es aumentar la frecuencia de la adoración eucarística. Porque Dios no está en todas partes como lo está en la eucaristía. En el aire hay agua, pero no puedo beberla, así que volvamos a los sagrarios para pedir a Dios sanar los males que nos alejan de él, pues esos son los que causan todos los demás males.


PD. No me venga nadie con que los apóstoles lo tomaron en mano, porque primero eran sacerdotes y segundo la Iglesia ha comprendido y evolucionado mucho por la acción del Espíritu Santo y ya no tenemos tres años en la fe; podemos darnos por confirmados, si aceptamos los cambios que la humildad nos propone.


https://www.ewtn.com/es/catolicismo/devociones/corpus-christi-el-santisimo-cuerpo-y-sangre-de-cristo-14693

 

31 diciembre 2022

TIPS para educar el uso del móvil

Si tuviera que determinar los principales motivos por los que los chicos están fracasando en los estudios o está desarrollando comportamientos anómalos diría que son los siguientes:

1) La falta de educación en la austeridad y el esfuerzo, que merman la voluntad sustituyéndola por el interés y lo apetecible;

2) La falta de conocimientos en una metodología de estudio suficientemente buena (esto implica planificación en casa, técnico en el estudio y cierto autoconocimiento para personalizarla);

3) La entrega viciosa al placer sexual, inmediato y egoísta, especialmente desde el antojo humillante de la pornografía para un degradante y adictivo placer que promete y miente más que todos los políticos juntos, humilla y vuelve cobarde la fortaleza y permanentemente frágil la castidad.

Pero el común denominador a estos tres ingredientes del camino autodestructivo de la dignidad juvenil es protagonizado por el móvil.

Por una cosa buena que tienen los móviles, hay 50 que son casi mortales, pues matan la virtud, debilitan a la persona y hieren con violencia el cuerpo. Es un ataque en las tres dimensiones humanas (cuerpo, alma y espíritu).

Para no alargarme voy a resumir brevemente los aspectos más importantes a tener en cuenta en relación al uso del móvil, especialmente para niños y adolescentes.

1) Los niños no deben de tener un móvil antes de los 16 años. Ni 12, ni 14 y si por mí fuera, y para ser más riguroso en el criterio, hasta que no demuestren que sean capaces de manejar con autodominio el móvil, hasta que sea realmente necesario (y no sólo útil) y se haya desarrollado completamente el cerebro en su principal desarrollo. Esto nos colocaría al rededor de los 16 años como mínimo, siendo nefasto en cualquier caso que se entregue antes de los 12. Los niños tienen que desarrollar bien su cerebro y ejecutar todas sus operaciones sociales, cognitivas y espirituales sin apoyarse en esa tecnología. Ya hay muchos estudios que han demostrado que los cerebros expuestos a luces, como las del móvil, quedan más atontados, más lentos y que los daños son irreversibles.

2) El contenido de ese teléfono tiene que ser conocido y gestionado por los padres, quienes tienen que tener el control. Los padres tienen que conocer las aplicaciones que usan los niños, ser los gestores (contraseñas, usuarios, administradores, etc.) y tienen que conocer muy bien su configuración de privacidad, pero sobre todo enseñarles a usarlas. Parece que los niños hoy en día son muy buenos en las tecnologías, pero sólo en un uso muy específico, lo que les falta es realmente educación digital. No se trata de conocer los filtros de imagen y compartir contenido, sino saber reconocer los engaños, las mentiras, las trampas sociales y saberse distanciar cuando el uso se vuelve nocivo o peligroso. Es decir, hay que educarles en el uso adecuado, enseñando criterios y guiándoles por ese camino minado de peligros escondidos y cambiantes.

3) Si le das el móvil, sé sincero, no se lo das porque necesite una comunicación telefónica o estar localizado, sino para que no se sienta diferente. El 99% del uso del móvil irá dirigido a las redes sociales, consumo multimedia, ocio (pérdida de tiempo), consulta de internet. Será una ventana a un mundo incontrolable con un poder adictivo idéntico, o peor, que la cocaína. Tú le verás en el salón con el móvil, pero él estará en cualquier lugar, con cualquier contenido o persona y pierdes a tu hijo igual que si lo dejaras en el centro de una gran ciudad de noche. Siempre que salgan con amigos, el móvil será el protagonista y el más usado. No es para quedar. No es para comunicarse. Es para ser como los demás y eso es precisamente una de las características que lo hace muy peligroso. Sus motivos están disfrazados para que vivas una mentira social de la que sería mejor estar bien lejos.

4) De tener que usarse, es fundamental que sea de forma puntual para que no se genere una sensación de derecho ante el uso; el tiempo tiene que ser controlado (puede ser flexible, pero con entrega y devolución firme e indiscutida). He visto casos en los que los chicos se levantan de noche para usar el móvil de los padres durante la noche (adiós a horas de sueño) y tomándoles la huella a los padres durmiendo para desbloquearlo.

Si al final termina teniendo el móvil o no tienes la fuerza de sentarte y explicarle que has cambiado de idea y lo tiene en su poder, cuida bien estas pautas:
  • Que no se lo lleve a su cuarto, te lo quedas tú y muy bien guardado.
  • No se usa a discreción, sino en un horario definido y dependiendo de la necesidad.
  • Jamás se usa de noche y menos aún antes de dormir y a solas.
  • No se usa en la mesa, ni se sujeta en la mano cuando se habla con alguien.
  • Siempre que es posible comunicar algo en persona, no se hace por móvil. Enséñale a esperar a comunicar las cosas, no es necesario ni que sea inmediato, ni que sea por mensaje o audio.
  • En los enfados entre amigos, el móvil no debería usarse prácticamente nada.
  • No puede ser el centro de la atención o lo más usado cuando está con amigos.
  • No hace falta usarlo en todos los tiempos muertos, como ir al baño, esperar un autobús, subir las escaleras... que aprenda a vivir el silencio y el entorno.
  • En casa no se puede llevar encima todo el rato, ni contestarlo en cuanto suene. De hecho es mejor quitar las notificaciones y consúltalo cuando sea necesario, pero, sobre todo, cuando se quiere, no cuando él avise. Eso esclaviza y hace dependiente.
Si no puede vivir sin él un día sin sentirse mal o verse alterado en el carácter, el sueño o la alimentación, tiene un problema y necesita ayuda profesional. Pero, si no tiene el ejemplo de los padres en el correcto uso, está perdido.

Enseña a tu hijo a que trate de ser diferente y que intente asumir desde el principio esa realidad. Ayúdale a poner el consuelo en las bondades que observará cuando vea el mayor equilibro con respecto a los demás que se pierden envueltos por las vanidades o las necesidades sociales engañosas y decepcionantes. Le necesitarán para salir de un mundo de vacío y tener un hombro firme en el que llorar. Ya hay bastantes dificultades en crecer y esforzarse para vivir conforme a la verdad, la honestidad y los principios morales de las virtudes y el bien, como para cargar con piedras pesadas que no aportan más que dolores.





07 diciembre 2022

Agenda 2030 y JMJ 2023

Hace unos días circuló por las redes, no con poca alarma, que la nueva JMJ 2023 iba a tener “como fuentes de inspiración y principales indicadores” los objetivos de la agenda 2030[1], en concreto 15 de los 17, aunque se añaden algunos diferentes con la “espiritualidad ecológica”, que, si bien es un concepto que aparece en “Fratelli tutti[2], va asociado a un dibujo de un hombre haciendo yoga, algo que nada tiene que ver con lo que el Papa Francisco dice al respecto en la citada encíclica.

En un principio me parecía inadmisible que la Santa Sede aprobara la agenda 2030 puesto que hay claros puntos en contra de la fe cristiana: se habla de “igualdad de género” y del “empoderamiento de la mujer” (objetivo n.5), conceptos que pertenecen claramente a la condenada en muchas ocasiones “ideología de género”; se promueve la “ciudadanía mundial”; se promueve “el acceso universal a la salud sexual y reproductiva y los derechos reproductivos según lo acordado de conformidad con referencia a la Declaración y Plataforma de Acción de Beijing[3], donde a su vez se promueve el derecho al aborto -eso sí, de calidad- (n. 106 k) y el uso de preservativos (n. 108 I) y otros métodos anticonceptivos (n. 106 u). Por otro lado, se usan términos y conceptos que son buenos en la medida que se entiendan correctamente, como son la dignidad humana, la familia, el derecho de los padres, el derecho a la vida saludable o a la salud reproductiva, etc.

Lo curioso es que, hablándolo con amigos y sacerdotes, me llegó el anexo a una carta de la Santa Sede del 25 de septiembre de 2016[4] dirigida al secretario general por el Observador Permanente de la Santa Sede ante la ONU en el “Primer aniversario de la adopción de los objetivos de desarrollo sostenible”.

El desarrollo de los matices realizados a los 17 objetivos de la agenda 2030 son impecables. Pone todo en su sitio, pero la modificación es tal que exigiría redactar de nuevo el documento.

El problema que veo al respecto de todo esto es entonces el siguiente.

1) La nota de prensa es de muy difícil acceso. Esta nota de prensa sólo está en inglés y en la desconocida web de la “Misión Permanente de Observación de la Santa Sede ante las Naciones Unidas”, aislada de los principales portales de la JMJ y las fuentes vaticanas (www.vatican.va, www.vaticannews.va o https://press.vatican.va). De hecho, si buscamos la nota de prensa en castellano, solo la encontraremos en un documento de Google Drive de la web de Cáritas de Jaén[5].

2) En la web de la JMJ de 2023 se insiste mucho en el tema de la sustentabilidad como un objetivo central y esto no es el espíritu de las JMJ. La JMJ nace con san Juan Pablo II para que los jóvenes puedan dar testimonio de su fe y compartir su experiencia confirmando su compromiso. Aquí no está en juego la JMJ, como dice el padre Santiago Martín en su vídeo explicativo, sino las almas de los jóvenes que acuden abiertos a algo que puede ser muy contrario al fortalecimiento de la fe y cuyos términos y conceptos no respetarán los matices de esa perdida nota de prensa a la ONU. Simplemente verán que en un acto oficial de la Iglesia se hablará de empoderamiento, ideología de género, aborto seguro, orden mundial y muchos objetivos más humanos que espirituales.

3) La introducción de un desordenado “amor a la madre tierra” y una “espiritualidad ecológica”. Esto es algo muy peligroso por dos motivos:

El primero es que cuando el Papa Francisco habla de “espiritualidad ecológica”, hace referencia a la “pasión por el cuidado del mundo” que clama “un llamado a una profunda conversión interior” que “implica dejar brotar todas las consecuencias de su encuentro con Jesucristo en las relaciones con el mundo que los rodea”. Estoy de acuerdo que “ser protectores de la obra de Dios es parte esencial de una existencia virtuosa”, pero (no es lo que más se está perdiendo hoy en día.) El drama de hoy es la dilución de la Verdad en los mantras del mundo. El amor a Dios está sobre todas las cosas, y según avanzamos en este amor a Dios, amaremos más y mejor a los hombres, y más y mejor a la naturaleza entregada por Él a la humanidad. Invertir y desordenar los afectos no trae ningún bien a los hombres y, por ende, afecta a la naturaleza de forma negativa también. Hemos de cuidar y dominar la naturaleza según el plan de Dios para ella, y la naturaleza nos puede ayudar a descubrir a Dios, a conocerle más; pero ni es un don equiparable a Dios, ni vale lo que vale tan sólo una persona.

Un segundo motivo es que es visible que nuestra sociedad se está alejando rápida y peligrosamente de Dios, de lo sagrado, de la moralidad. Se destruye a la familia, el materialismo y el consumismo ha entrado fuertemente en la Iglesia, la Verdad está cuestionada y manipulada; el medio ambiente, si bien puede ser importante, me parece un punto bastante secundario si lo que realmente nos importa es la condenación de las almas y el avance del ateísmo.

Con todo esto hay que entender, además, que detrás del discurso ecologista del cambio climático hay muchas mentiras o medias verdades que se dan por verdades incuestionables. ¿Quién ha demostrado que el cambio climático que supuestamente estamos viendo se debe principalmente al hombre? La interpretación que se hace, personalmente, no me queda clara. Cambios climáticos ha habido antes y, por lo que sabemos, tienen ciclos muy largos. En palabras de John Coleman, científico y fundador de The Weather Channel: "El Cambio climático es un debate político, no científico, no hay un cambio climático provocado por el hombre. Ni lo ha habido. Ni lo habrá", sólo se financia a quienes respalden esta teoría, de ahí que los informes publicados lo respalden. Una vez más es cuestión de dinero y control del poder.

Personalmente no me fio de la única narrativa oficial (ver vídeo). Hay más ciencia fuera de la impuesta como única u oficial. Sólo viendo la manipulación informativa que aconteció con la pandemia, y que aún no ha terminado, debería haber quedado claro que sólo sabemos lo que quieren que sepamos y que lo que importa es el manejo del poder informativo. Más miedo me da ver cómo están jugando manipulando el clima[6] (ver vídeo), el sistema orográfico o hidrográfico (ver vídeo), la nueva carrera por la conquista del control energético detrás de la cual se mueven millones y millones.

Cuanto más se aleja la sociedad de Dios, menos voy a confiar en el discurso oficial que sólo busca mantenerse en el poder y controlar la humanidad a su antojo. Lo peor es que lo consigue sacándonos el dinero y las gracias. Les estamos entregando nuestra libertad, nuestra cultura, nuestra fe.

Respeto a los que confíen en los poderes actuales y aprecien la carrera globalista, pero yo me desmarco. Prefiero lo tradicional, el confiar en Dios y creo que cuanto “más esté en el mundo sin ser del mundo” más preservado seré de caer en sus mentiras y artimañas.

Paz y bien.



[6] Para los que no saben que han estado fumigando el cielo con la excusa de desinfectar ciudades, sólo tienen que ir al Orden SND/351/2020, de 16 de abril, donde se dice que “De entre las técnicas más eficaces de desinfección se encuentran la utilización de medios aéreos pues a través de ellos, con técnicas de nebulización, termonebulización y micronebulización, se alcanzan todas las superficies con rapidez…”.

27 agosto 2022

Por qué creer en Medjugorje

Creer o no en Medjugorje es algo personal. No es obligatorio y no es necesario para salvarse. Yo creo y veo que me ayuda a ser mejor cristiano y que propone un mensaje incompatible con la obra del mal y muy sano a nivel espiritual y ascético. Quien prefiere ser escéptico puede serlo, está en su derecho y ya pasó con Fátima, Lourdes, Salette y desde luego en el mismo calvario. Siempre hay quien se resiste a creer a pesar de toda evidencia y luego es demasiado tarde. Y sino, informaros de lo que pasó en las apariciones trágicas de Nuestra Señora de Kibeho, aprobadas en 2001.

Para los más dudosos y que no han podido tener un buen testimonio personal sobre ese lugar, la paz que se respira allí, la oración que se vive de verdad o simplemente han ido de vacaciones más que de peregrinación, quiero dejar unos datos que pueden ayudar.

Lo más importante no debería ser si la Virgen María se aparece allí o si se puede ir a ver milagros del sol en el cielo o perfumes especiales. De todo eso hay mucho, pero no es lo importante a buscar, sino atender a los grandes, buenos e indiscutibles frutos de ese lugar.

La Iglesia suele dejar la aprobación de estas manifestaciones al obispo del lugar, pero en este caso, pro la repercusión que ha tenido, lo terminó por asumir la propia Santa Sede (esto hace que vaya más despacio aún, claro) y hasta la fecha no sólo no ha manifestado una “no sobrenaturalidad”, sino que sigue estudiando y apoyando la evolución de este fenómeno.

¿Qué sabemos de Medjugorje?

  1. Se han aprobado las primeras 7 apariciones, por lo que la aparición de la Virgen en Medjugorje queda ya oficiosamente aprobada, en realidad. Y con ella la cordura y normalidad de los videntes, los primeros mensajes de la Virgen y de los ángeles. Hay más de 22.000 mensajes y en ninguno hay nada contra la fe (si buscamos en las fuentes oficiales y no en los blogs de internet).
  2. Se han dado una enorme cantidad de vocaciones religiosas: más de 610 registradas hasta 2017.
  3. Peregrinaciones de más de 80 países, con más de 2.500.000 de peregrinos al año
  4. La cantidad de adoraciones y comuniones dadas es enorme: más de 37 millones (y muchos no comulgan en los oficios pero están allí).
  5. Cientos de milagros y manifestaciones sobrenaturales, tanto que algunas veces los peregrinos ni hacen caso al sol que se mueve o cambia de tamaño, pues se centran en los actos religiosos.
  6. El dato más importante son las quilométricas colas para confesarse, durante horas y horas continuadas, con fenómenos exorcistados y sanaciones.

Pero además hay muchísimas obras de caridad en ese lugar, más de 30 comunidades y asociaciones caritativas. Sólo la “Casa de Retiros Domus Pacis”, casa de Ejercicios Espirituales en silencio, han pasado más de 1200 grupos, con más de 42.000 personas.

Se dan muchísimas conversiones. Destacan más las de los famosos porque impactan en las noticias, como Tamara Falcó, Roberto Mancini, Jim Caviezel, Andrea Bocelli, Alessandra Amoroso, la influencer Mar Torres, Vallejo-Nágera, la modelo Ania Goldzinowska, la actriz Loretta Young, etc., pero son muchísimas más, con muchos matrimonios que han sanado, patologías y adiciones controladas y muchas vocaciones religiosas recuperadas. Sólo hay que leer los libros y los testimonios.

Y por todo esto, y más cosas seguramente, el Papa Francisco nombró un delegado suyo como enviado especial, Mons. Henryk Hoser, arzobispo de Varsovia-Praga en Polonia, quien ha dicho claramente que:

“El culto a Medjugorje está autorizado. No está prohibido y no debe tener lugar a escondidas. Mi misión consiste precisamente en analizar la situación pastoral y en proponer mejoras”.

Y además reveló que la Comisión para el análisis de las apariciones de Medjugorje, que Benedicto XVI había confiado al cardenal Camillo Ruini, habría dado una opinión favorable.

Pero hay más.

En el Festival Internacional de Jóvenes de Medjugorje de este verano 2022, se han reunido como cada año más de 50.000 jóvenes, pero por primera vez, el cardenal Juan José Omella, presidente de la Conferencia Episcopal Española (CEE), presidió la Eucaristía de apertura con 483 sacerdotes concelebrando. Es algo MUY significativo.


El Papa Francisco
también hace poco consagró a Rusia y Ucrania a la Virgen y, por si alguien no lo sabe, invitó a invocar a la Reina de la Paz para que “extienda su manto sobre nosotros” y otorgue la paz. La Virgen de la Paz es la Virgen de Medjugorje.

La Iglesia no obliga a creer, lo que hay que ver es la cantidad de conversiones y oraciones que se dan allí, así como el mensaje tan potente y necesario que brota de Medjugorje: oración (especialmente el santo rosario), sacramentos (sobre todo confesión y Eucaristía), respeto y oración para los sacerdotes (sin críticas), ayuno de dos días a la semana a pan y agua, lectura de la Biblia, vivencia de la paz y la oración como principal motor de cambio social, confianza en Jesucristo.

Esto implica una conversión que pasa por una revisión personal importante y, en mi opinión, a muchos les echa para atrás precisamente el esfuerzo que apunta a revisar la propia vida y querer aceptar la necesariedad de cambiar conductas, hábitos y creencias para ser realmente un enamorado de María y de Jesús. Creo que muchas veces nos detiene el miedo al esfuerzo de morir a nosotros mismos y cambiar, que es lo que le pasó en realidad al joven rico (Mc 10,22). Porque no se trata de cumplir un buen papel, sino de ser puros y santos en el amor a Dios y eso no se consigue sólo con ilusiones de religiosidad. Eso es lo que les pasó a las vírgenes de la parábola, cuando querían entrar en el reino de los cielos y a las que Dios contesta “no os conozco” (Mt 25, 11-12).

Cuanto antes aceptemos la inevitable necesariedad de renunciar a ser de este mundo, a sus gustos idolátricos y cómodos, a sus falsas necesidades que vician y trastornan, al apego a la ciencia autónoma y omnipotente, como si no tuviera que ver con Dios y no fuera también ella un don, antes podremos empezar a ser humildes, reconstruir nuestra vida desde la mirada de Dios y no desde nuestras aspiraciones torcidas.

Vive el mensaje de Medjugorje, déjate abrazar por Dios sin resistirte a su búsqueda sólo porque no viene de donde tú crees o esperas y verás que será más fácil esa purificación que necesitamos todos para entrar en su santa presencia.

Paz y bien.


Fuentes:

https://twitter.com/Pontifex_es/status/1500086223242547200

https://www.religionenlibertad.com/blog/56906/habla-enviado-del-papa-medjugorje.html

https://centromedjugorje.org/destacados/ha-autorizado-culto-oficial-medjugorje-habla-enviado-del-papa/