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27 agosto 2022

Por qué creer en Medjugorje

Creer o no en Medjugorje es algo personal. No es obligatorio y no es necesario para salvarse. Yo creo y veo que me ayuda a ser mejor cristiano y que propone un mensaje incompatible con la obra del mal y muy sano a nivel espiritual y ascético. Quien prefiere ser escéptico puede serlo, está en su derecho y ya pasó con Fátima, Lourdes, Salette y desde luego en el mismo calvario. Siempre hay quien se resiste a creer a pesar de toda evidencia y luego es demasiado tarde. Y sino, informaros de lo que pasó en las apariciones trágicas de Nuestra Señora de Kibeho, aprobadas en 2001.

Para los más dudosos y que no han podido tener un buen testimonio personal sobre ese lugar, la paz que se respira allí, la oración que se vive de verdad o simplemente han ido de vacaciones más que de peregrinación, quiero dejar unos datos que pueden ayudar.

Lo más importante no debería ser si la Virgen María se aparece allí o si se puede ir a ver milagros del sol en el cielo o perfumes especiales. De todo eso hay mucho, pero no es lo importante a buscar, sino atender a los grandes, buenos e indiscutibles frutos de ese lugar.

La Iglesia suele dejar la aprobación de estas manifestaciones al obispo del lugar, pero en este caso, pro la repercusión que ha tenido, lo terminó por asumir la propia Santa Sede (esto hace que vaya más despacio aún, claro) y hasta la fecha no sólo no ha manifestado una “no sobrenaturalidad”, sino que sigue estudiando y apoyando la evolución de este fenómeno.

¿Qué sabemos de Medjugorje?

  1. Se han aprobado las primeras 7 apariciones, por lo que la aparición de la Virgen en Medjugorje queda ya oficiosamente aprobada, en realidad. Y con ella la cordura y normalidad de los videntes, los primeros mensajes de la Virgen y de los ángeles. Hay más de 22.000 mensajes y en ninguno hay nada contra la fe (si buscamos en las fuentes oficiales y no en los blogs de internet).
  2. Se han dado una enorme cantidad de vocaciones religiosas: más de 610 registradas hasta 2017.
  3. Peregrinaciones de más de 80 países, con más de 2.500.000 de peregrinos al año
  4. La cantidad de adoraciones y comuniones dadas es enorme: más de 37 millones (y muchos no comulgan en los oficios pero están allí).
  5. Cientos de milagros y manifestaciones sobrenaturales, tanto que algunas veces los peregrinos ni hacen caso al sol que se mueve o cambia de tamaño, pues se centran en los actos religiosos.
  6. El dato más importante son las quilométricas colas para confesarse, durante horas y horas continuadas, con fenómenos exorcistados y sanaciones.

Pero además hay muchísimas obras de caridad en ese lugar, más de 30 comunidades y asociaciones caritativas. Sólo la “Casa de Retiros Domus Pacis”, casa de Ejercicios Espirituales en silencio, han pasado más de 1200 grupos, con más de 42.000 personas.

Se dan muchísimas conversiones. Destacan más las de los famosos porque impactan en las noticias, como Tamara Falcó, Roberto Mancini, Jim Caviezel, Andrea Bocelli, Alessandra Amoroso, la influencer Mar Torres, Vallejo-Nágera, la modelo Ania Goldzinowska, la actriz Loretta Young, etc., pero son muchísimas más, con muchos matrimonios que han sanado, patologías y adiciones controladas y muchas vocaciones religiosas recuperadas. Sólo hay que leer los libros y los testimonios.

Y por todo esto, y más cosas seguramente, el Papa Francisco nombró un delegado suyo como enviado especial, Mons. Henryk Hoser, arzobispo de Varsovia-Praga en Polonia, quien ha dicho claramente que:

“El culto a Medjugorje está autorizado. No está prohibido y no debe tener lugar a escondidas. Mi misión consiste precisamente en analizar la situación pastoral y en proponer mejoras”.

Y además reveló que la Comisión para el análisis de las apariciones de Medjugorje, que Benedicto XVI había confiado al cardenal Camillo Ruini, habría dado una opinión favorable.

Pero hay más.

En el Festival Internacional de Jóvenes de Medjugorje de este verano 2022, se han reunido como cada año más de 50.000 jóvenes, pero por primera vez, el cardenal Juan José Omella, presidente de la Conferencia Episcopal Española (CEE), presidió la Eucaristía de apertura con 483 sacerdotes concelebrando. Es algo MUY significativo.


El Papa Francisco
también hace poco consagró a Rusia y Ucrania a la Virgen y, por si alguien no lo sabe, invitó a invocar a la Reina de la Paz para que “extienda su manto sobre nosotros” y otorgue la paz. La Virgen de la Paz es la Virgen de Medjugorje.

La Iglesia no obliga a creer, lo que hay que ver es la cantidad de conversiones y oraciones que se dan allí, así como el mensaje tan potente y necesario que brota de Medjugorje: oración (especialmente el santo rosario), sacramentos (sobre todo confesión y Eucaristía), respeto y oración para los sacerdotes (sin críticas), ayuno de dos días a la semana a pan y agua, lectura de la Biblia, vivencia de la paz y la oración como principal motor de cambio social, confianza en Jesucristo.

Esto implica una conversión que pasa por una revisión personal importante y, en mi opinión, a muchos les echa para atrás precisamente el esfuerzo que apunta a revisar la propia vida y querer aceptar la necesariedad de cambiar conductas, hábitos y creencias para ser realmente un enamorado de María y de Jesús. Creo que muchas veces nos detiene el miedo al esfuerzo de morir a nosotros mismos y cambiar, que es lo que le pasó en realidad al joven rico (Mc 10,22). Porque no se trata de cumplir un buen papel, sino de ser puros y santos en el amor a Dios y eso no se consigue sólo con ilusiones de religiosidad. Eso es lo que les pasó a las vírgenes de la parábola, cuando querían entrar en el reino de los cielos y a las que Dios contesta “no os conozco” (Mt 25, 11-12).

Cuanto antes aceptemos la inevitable necesariedad de renunciar a ser de este mundo, a sus gustos idolátricos y cómodos, a sus falsas necesidades que vician y trastornan, al apego a la ciencia autónoma y omnipotente, como si no tuviera que ver con Dios y no fuera también ella un don, antes podremos empezar a ser humildes, reconstruir nuestra vida desde la mirada de Dios y no desde nuestras aspiraciones torcidas.

Vive el mensaje de Medjugorje, déjate abrazar por Dios sin resistirte a su búsqueda sólo porque no viene de donde tú crees o esperas y verás que será más fácil esa purificación que necesitamos todos para entrar en su santa presencia.

Paz y bien.


Fuentes:

https://twitter.com/Pontifex_es/status/1500086223242547200

https://www.religionenlibertad.com/blog/56906/habla-enviado-del-papa-medjugorje.html

https://centromedjugorje.org/destacados/ha-autorizado-culto-oficial-medjugorje-habla-enviado-del-papa/

 

07 octubre 2021

¡Basta de vivir con miedo y con comodidad!

En un día como hoy no podemos olvidar el triunfo de los cristianos en la batalla naval de Lepanto el 7 de octubre de 1571, justo hace 450 años y tras la que se estableció la fiesta de la Virgen de las Victorias. Durante el pontificado del Papa San Pío V, los musulmanes amenazaron con extender su zona de influencia en Europa más allá de la península hispánica y, de esa manera, acabar con la religión católica. Incluso amenazaron con convertir la Basílica de San Pedro en una caballeriza. Había miedo, pero el Papa San Pío V en medio de una lucha entre la amenaza del protestantismo por un lado y la de la expansión de los otomanos por el otro, pidió ayuda del rey Felipe II de España y, tras algunas negociaciones, se fundó la Liga Santa el 25 de mayo de 1571 (conformada por españoles, territorios que actualmente componen Italia y la Orden de Malta). La batalla ocurrió en el sitio conocido como “Ejinades” en el golfo de Patras, que en la edad media se llamaba golfo de Lepanto (actual Grecia). El Papa pidió a los combatientes que se confesaran, comulgaran y rezaran con fervor el Santo Rosario. Aunque parecía inicialmente que los musulmanes, superiores en número, ganarían la batalla, milagrosamente las condiciones climáticas cambiaron y los cristianos se llevaron la victoria.


Hoy en día necesitamos recobrar la fuerza de la fe de los hijos de Dios que luchan por la verdad y que no sólo esperan que sea conocida. Tampoco podemos seguir aplicando un falso y cómodo criterio de laxa misericordia, ya que la Misericordia de Dios es también justicia que purifica y que nos devuelve a la cruz, único camino de salvación. Ya que muchos sacerdotes han abandonado el espíritu de lucha profética y pastoral, acomodándose con una triste condescendencia a las reglas de este mundo, es preciso que los laicos, por lo menos los que podamos, despertemos, pues somos más que los sacerdotes y es preciso salir a la batalla con las mismas condiciones a las que ese Papa decidido por esa esencial y absoluta Verdad que se nos dio de lo alto, propuesto a los combatientes de Lepanto: volvamos a vivir con fuerza, tesón, temor de Dios y confianza la Santa Misa, volvamos a la confesión asidua y profunda empujada por un ardiente deseo de santidad diaria, la que cuesta y no deja cómodos ni indiferentes, y sobre todo volvamos a la oración del Santo Rosario diario para la conversión del mundo, pieza clave para la recuperación de la humanidad y la evitación del desgarro eclesial. El sínodo en Alemania ha empezado pidiendo que se reconozca la mera simbología en la Eucaristía dejando atrás “el mito” de la transustanciación. Pues si en estas estamos, vivimos tiempos mucho más necesitados que los de Lepanto. Así que te invito a que cojas el rosario y empieces a tirar de él cada día y en familia, a que busques la Verdad en cada cosa que haces y a vivirlo todo con el profundo conocimiento de que Dios está a tu lado para ayudarte, pero también de que se te pedirá cuentas de las gracias que tuviste al alcance y no empleaste.

Cuando en el Padrenuestro decimos “perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden” podemos observar que no es correcta esa traducción. En latín se dice claramente “dimitte nobis debita nostra, sicut et nos dimittimus debitoribus nostris”, donde los “debita” no son ofensas, sino “deudas”. No podemos quedarnos con la idea de inocencia suficiente por no ofender a Dios, pues aunque no ofendamos a Dios, siempre tendremos “deudas”. La gracia de Dios es gratis para nosotros, pero no es barata, ha costado la sangre del Hijo de Dios y esto interpela a cada uno de nosotros. Nos debemos a Cristo y nos debemos a los demás, pero en la Verdad. No asumir nuestro camino de santidad es una deuda hacia Dios que pesará en nuestro juicio.

¡Basta de vivir con miedo y con comodidad! La vida del cristiano es dura porque ama desde la cruz. Si el mundo evita el dolor y la incomodidad, nosotros debemos ir contracorriente y eso implica un agotamiento que sólo conocen los que lo intentan. Ese agotamiento que te hace más conocedor de tus limitaciones y de la necesidad de alimentarte espiritualmente de lo que importa, aunque implique quitarte de otras cosas que pueden ser necesarias, pero que no son importantes. Poner a Dios en el centro de nuestra vida no puede ser una muletilla familiar, sino una agenda diaria. Si amas y no te duele, es que no amas de verdad y si no te duele nada no apreciarás ni la confesión ni la Eucaristía ni el Rosario. El ayuno te parecerá una estupidez innecesaria (aunque la Virgen lleve pidiéndolo hace siglos y la ignoramos) y cubrirás de capas tu “yo” haciéndote opaco a la verdadera y profunda acción del Espíritu Santo. Si realmente nos pusiéramos manos a la obra, estaríamos viendo milagros cada día, no condenas morales y discusiones estúpidas a cada paso que damos.

Os animo a levantaros cada día con este espíritu. Yo no logro lo que quiero, pero eso se lo dejo a Dios. Nos eremos los santos que deseamos, sino los santos que Dios quiere. Lo nuestro es esforzarnos en cada instante. Pero de verdad y con prisa, porque al demonio le queda poco tiempo y está haciendo estragos ya que no estamos respondiendo como auténticos hijos de Dios.

La situación que vivimos es un claro llamado de Dios a la conversión, pero seguimos sin devolver la mirada a Dios. Y no me refiero con ir a misa y cumplir, sino con el trabajo personal de que cada día le vivamos con más santidad y fuerza. Porque como dijo Jesús: “Si alguien quiere ser mi discípulo, tiene que negarse a sí mismo, tomar su cruz y seguirme” (Mateo 16,24; Mc 8,34; Lc 9,23). Pues no nos olvidemos el primer paso: negarnos a nosotros mismos. Creo que la mayoría nos saltamos el primero, pretendemos escoger la cruz según gustos y nos complacemos de haber cumplido pensando que le seguimos. Y mientras morimos espiritualmente por dentro con una religión a la carta faltos del ardor del corazón de Cristo, estériles sin Espíritu Santo (ya apenas se le reza, ni se le reconoce en el día a día) y confundidos con el mundo que por eso nos ama y nos hace sentir tan cómodos.

¿Soy duro? Sí, puede, soy así. Pero digo la verdad que muchos necesitan escuchar esperando que abran los ojos y decidan cambiar de vida. Porque el que vive voluntariamente la vida de este mundo al margen de Dios me da pena, pero quien renuncia a esa vida por amor a Dios, pero termina viviendo prácticamente del mismo modo me da doble pena y dolor, pues pierde el gozo temporal del mundo y la carne y además arriesga la vida eterna.

Así que dejémonos de ofensas sensibleras y críticas técnicas fraternales y descendamos a la conversión profunda del corazón.

PD. Si piensas hacer un cambio radical, aconsejo la mano de María. No creo que a estas alturas se pueda hacer algo decente sin ella.  

Fuentes:

https://www.aciprensa.com/noticias/por-que-el-tercer-rosario-mundial-conmemora-los-450-anos-de-la-batalla-de-lepanto-30725

https://linguim.com/es/la/padre-nuestro-latin.html